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INTRODUCTION
MPP's work on "Water and the Right to Know" focuses on
the Dairy Industry and the issue of groundwater pollution as a result
of industrialized farming of cows. Much has been documented and
is known about toxic ground water pollution as a result of pesticide
use in industrialized agribusiness in the Central Valley. Research
by university personnel, publications by major academic presses
and the documenting work and conferences of United States Geological
Survey (USGS) raise serious concerns with respect to ground water
toxicity as a result of run-offs from industrialized dairy.
The issue of immediate concern is that of endocrine disrupters
in the ground water as result of antibiotics, steroids and other
chemicals necessary for this style of dairy production. These chemicals
may have a negative impact on women and the children they bear.
It is not a simple issue. The ramifications of endocrine disrupters
are immense. They range from birth defects, cancers, and immune
disruption to behavioral issues and asthma. The fact is that the
endocrine system regulates the essential functioning of the human
being and even minute amounts of chemicals appear to cause serious
malfunctions.
MPP's work focuses on documenting what exactly is meant by industrialized
dairy production and raising the issue for discussion in the migrant
community. As is the case with pesticide use, this is the community
first affected. Migrants are the "Canaries in the Mine."
The Women's Foundation funds this work.
Cows in Tulare County produce the most milk of any county in North
America. Tulare County is also the number one cheese producer in
North America. Soon Tulare County will have this same distinction
in the production of hamburger. Milk production alone now accounts
for more income than any other commodity in the county. Given that
Tulare County's citrus production is also greater than any other
county in North America, puts dairy's volume in perspective.
Industrial animal production, where herds of cows number 2000 to
10,000, accounts for this great volume of milk production. Cows
are fed in huge feedlot operations and milked three times per day.
Computers are attached to the cones sucking the milk out of each
teat to keep the exacting records needed of each cow's production.
Hormones are administered to increase and keep at a high-level milk
output. Antibiotics are administered to prevent disease or to eradicate
disease in the cow. Due to the crowded and confined living and working
conditions of the cows and to the enormous udders that are rubbed
by the cow's back legs when she walks, infections are a fact of
life.
In this industrial climate, cows live approximately 3 years. When
milk volume and fat content fall below an established number, a
large blue circle is drawn on the cow's forehead and she "goes
to beef." Tulare County will soon become the largest producer
of hamburger in North America as new slaughterhouses come on line.
Presently, in 2002, some 450,000 cows are slaughtered each year.
As in the fields, packinghouses and restaurants, labor in the dairies
is migrant from Mexico. All male. And, as in other migrant work,
it is highly skilled. Some aspects of dairy work is technologically
highly skilled and sanitation is extremely demanding. For example,
milk is stored in large stainless steel tanks, kept an exact temperature
and must be shipped out to the processing plant within a certain
time period.
Men with papers and without papers work in the dairy industry.
Jobs on the higher end of the technological spectrum will be second
generation, with the local community colleges now establishing certificate
programs to supply dairies with trained personnel. Wages at present
are fixed salaries paid twice a month. Owners are pressing for all
employees to be hourly, paid the minimum wage of $6.75. This would
be cost effective.
Dairies find it beneficial to require workers in responsible positions
to live on the dairies in houses provided by the dairy owner as
part of the workers wages. School buses make dairy stops on their
routes. Dairies do not hire women; thus, the wife will find employment
in the fields or perhaps in salsa or corn chip factories. It is
difficult to find work in the cheese factories, for it is common
for them to require workers to speak English. Women living on the
dairies comment on the dust, the flies, the air they and the children
breathe. No one drinks water from the seemingly ubiquitous ancient
water tanks on the property.
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INTRODUCCION
El trabajo del Proyecto Migrante de Fotografía (MPP) en
cuanto al tema "El Agua y el Derecho de Saber" se concentra
en la Industria Lechera y el asunto de la contaminación que
resulta de la industrialización de las vacas lecheras. Se
sabe mucho y se ha documentado mucho sobre la contaminación
tóxica del agua subterránea que resulta del uso de
los insecticidas en el negocio industrializado agrícola en
el Valle Central. Los estudios hechos por las universidades, las
publicaciones escritas por las prensas académicas principales,
el trabajo documental y las conferencias del United States Geological
Survey (USGS) plantea el problema de la toxicidad del agua subterránea
causada por el escurrimiento de la industria lechera.
El asunto de mayor preocupación inmediata es el de los interruptores
endocrinos en el agua subterránea a causa de los antibióticos,
esteroides, y otros productos químicos que se necesitan para
este tipo de producción lechera. Estos químicos pueden
tener efectos negativos en las mujeres y en los niños que
ellas engendran. No es un asunto sencillo. Las ramificaciones en
el sistema endocrino son inmensas. Tiene un alcance desde los defectos
de nacimiento y el cáncer hasta la interrupción en
cuestiones de comportamento y el asma. La verdad es que el sistema
endocrino regula el funcionamiento básico del ser humano
y hasta una cantidad diminuta de químicos parece causar serias
funciones defectuosas.
El trabajo de MPP se concentra en documentar lo que en realidad
significa la industria lechera industrializada y en plantear el
problema para que se discuta en la comunidad migrante. Como en el
caso del uso de los insecticidas, la comunidad migrante es la que!
primero se afecta. Los migrantes son los "Canarios en la Mina".
La Fundación de Mujeres (The Women's Foundation) proporciona
los fondos para este trabajo.
Las vacas en el Condado de Tulare producen más leche que
en cualquier otro condado en los Estados Unidos. El Condado de Tulare
también es el productor número uno de quesos. Muy
pronto el Condado tendrá la misma distinción en la
producción de carne molida. Ahora la producción de
leche por sí sola proporciona más ingresos que cualquier
producto en el Condado. Ya que la producción de cítricos
en el Condado de Tulare es mayor que en cualquier otro condado de
los Estados Unidos también, pone en perspectiva el volumen
de los productos lácteos.
La producción que proviene de los animales industrializados,
en que las manadas de vacas ascienden a los 2,000 a 10,000 cabezas,
explica la gran cantidad de leche que se produce. Las vacas se alimentan
en enormes corrales comederos y se ordeñan tres veces al
día. Se conectan computadoras a los conos que extraen la
leche de cada teta para mantener estadísticas exactas y necesarias
sobre la producción de cada vaca. Se suministran hormonas
para aumentar la producción y mantenerla a un nivel alto.
Los antibióticos se suministran para prevenir las enfermedades
o para erradicarlas. Debido a las condiciones apretadas y restringidas
en que viven y trabajan las vacas, y debido al tamaño enorme
de la ubre que se frota en las piernas traseras de una vaca cuando
camina, las infecciones son comunes.
En este ambiente industrial, las vacas viven aproximadamente tres
años. Cuando la cantidad de leche o el contenido de grasa
cae más bajo de lo establecido, se dibuja un círculo
azul en la frente de la vaca y "se va a la carne de res".
El Condado de Tulare pronto será el productor número
uno de carne molida en los Estados Unidos, como vayan abriendo más
mataderos. Actualmente, en 2002, se matan 450,000 reses al año.
Como en los campos, los empaques y los restaurantes, el trabajo
en las lecherías ocupa mano de obra mexicana. Todos son hombres.
Y, como en el caso de otros trabajos de migrantes, es altamente
especializado. Algunos aspectos del trabajo lechero es tecnológicamente
de alta habilidad, y en cuestiones de salubridad es extremadamente
exigente. Por ejemplo, la leche se guarda en tanques de acero inoxidable,
manteniéndose una temperatura exacta y tiene que ser despachada
a la planta procesora dentro de un periodo de tiempo determinado.
En las lecherías trabajan tanto los hombres con documentos
legales de trabajo como los indocumentados. Las posiciones de empleo
que exigen mayor conocimiento tecnológico, las ocuparán
los de la segunda generación de lecheros, y para lo mismo
la universidad comunitaria local ya ofrece programas certificados
para proporcionar a las lecherías un personal entrenado.
Los sueldos actuales son salarios fijos, y se pagan dos veces al
mes. Los dueños están presionando para que todos los
empleados se paguen por hora, al sueldo mínimo de $6.75 (US
dollars). Sería de ganancia eficaz para los dueños.
Los dueños de las lecherías lo consideran beneficioso
que los empleados que están en posiciones de responsibilidad
vivan en casas que son propiedad de la lechería, tomando
en cuenta la casa como parte de su sueldo. Los autobuses escolares
se paran en frente de las lecherías para llevar los niños
a la escuela. Las lecherías no emplean a las mujeres; así
que la esposa de un trabajador de lechería tiene que buscar
trabajo en el campo o en otras actividades como trabajar en las
fábricas de salsas o de papitas. Es difícil conseguir
trabajo en las fábricas de quesos porque un requisito común
es poder hablar el inglés. Las mujeres que viven en las lecherías
hacen comentarios sobre el polvo, las moscas, y el aire que tienen
que respirar ellas y sus hijos. Nadie toma el agua de los antiquos
tanques de aqua, aparentemente ubicuos, que se encuentran en la
propiedad.
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